domingo, 15 de noviembre de 2009

La corrupción de la era Kirchner, contada con máximo detalle

Los enjuagues de Néstor y Cristina para disimular su riqueza. El rol del Gobierno en el escándalo de la valija de Antonini. Los exitosos negocios de los empresarios K. Y la guerra contra los medios.

Néstor Kirchner, el Presidente más rico de la historia argentina, corrigió su declaración jurada con la complicidad de altos funcionarios de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP).

Lo hizo mientras se lo investigaba por "inconsistencias conceptuales" entre lo que declaró y su verdadera fortuna.
Se denomina "inconsistencias conceptuales" a los datos de contribuyentes que aparecen como falsos o erróneos. Por ejemplo, cuando el contribuyente A declara una deuda con el contribuyente B y luego no aparece como crédito en la declaración de este último.
Los agentes de la AFIP hicieron algo más que ayudar al ex presidente para que no quedara en falta ante los organismos de control y la Justicia.
- Coordinaron
que las inconsistencias de las cinco declaraciones juradas se corrigieran antes del inicio efectivo de las fiscalizaciones-, abundó una fuente muy segura, en su particular lenguaje de sabueso tributario.

Además pactaron las excusas que presentarían no sólo Kirchner sino también un grupo de personas vinculadas con él. Ellos son Lázaro Báez, Rudy Ulloa, Fernando Butti y Raúl Cantín.
Báez es sindicado como socio y presunto testaferro de Lupo. Su empresa, Austral Construcciones, es la principal beneficiaria de la obra pública en Santa Cruz. La justicia de Liechtenstein lo investigó por lavado de dinero, aunque en agosto de 2009 pudo recuperar sus fondos congelados desde 2006. Sus compañías están acusadas de usar facturas apócrifas para encubrir el pago de coimas. Además, en 2007 ganó siete de las quince áreas petroleras que licitó Santa Cruz.
Ulloa fue cadete, chofer y fan número uno de Néstor. Tiene un pool de medios en Río Gallegos que subsisten gracias a la publicidad oficial. Se sabe que Kirchner lo quiere como a un hijo.
Finalmente, Butti y Cantín aparecen como socios y asesores contables de Lázaro Báez. Butti está casado con Andrea Cantín, hija de Raúl y apoderada de Invernes, otra de las empresas controladas por Báez. Además, Raúl Cantín es el tío de la esposa de Báez.
¿Por qué el ex presidente y sus amigos necesitaron corregir y ensamblar las declaraciones juradas de sus patrimonios?
Porque sus presentaciones habían sido observadas por la AFIP mediante el sistema de monitoreo que puso en marcha la propia administración para sumar gente a la moratoria y el blanqueo diseñado en diciembre de 2008.
El sistema funcionó de la siguiente manera:
Se enviaron cartas a todos los contribuyentes registrados de la Argentina.
S
e realizaron los cruces habituales de información.

Como resultado de esos cruces se encontraron "inconsistencias" en 17.141 declaraciones juradas de Ganancias y Bienes Personales.La mayor cantidad de inconsistencias se registraron en la Dirección General Norte, con 3.262 casos. La menor cantidad en la Dirección General San Juan, con sólo 104 contribuyentes "observados". Y en la Regional Comodoro Rivadavia, que abarca Chubut, Santa Cruz y Tierra del Fuego, se detectaron 263 inconsistencias.
Y, aunque parezca increíble, entre esas 263 encontraron las del ex presidente y sus amigos, cuyas direcciones fiscales se encuentran en Río Gallegos.El "arreglo" entre altos funcionarios de la AFIP y el contador de Kirchner para justificar con los papeles cómo hizo la plata el ex presidente es un dato inédito y escandaloso. Nunca en toda la historia del organismo recaudador sus principales responsables viajaron hasta la oficina de un asesor para hacer más prolija la presentación de su cliente. Es más, el código de ética de la AFIP lo condena expresamente. Hay un párrafo que exige a los agentes el tratamiento equitativo de los contribuyentes. Otro que obliga a rechazar las presiones. Y un tercero les prohibe usar información obtenida como consecuencia del cargo.
El "acuerdo" se consumó el martes 23 de abril de 2009. A las diez de la mañana los inspectores ingresaron en las oficinas de Víctor Alejandro Manzanares, el apoderado contable de Néstor Kirchner. La dirección exacta del estudio de Manzanares es Sureda 282, Río Gallegos.El grupo de funcionarios que fue en auxilio de Kirchner llegó desde Comodoro Rivadavia en un vehículo oficial: una Ford Ranger 4x4, DC. Iban sin chofer, para que no se filtrara la sensible información. La camioneta fue conducida por uno de los agentes; se llama Carlos Reinoso y es secretario de la Dirección Regional de Comodoro.
Entraron a la oficina de Manzanares, con sigilo, estas personas:El subdirector de Fiscalizaciones de la AFIP, Horacio Curien: es el máximo responsable de fiscalizar las declaraciones de impuestos.
Carlos Leturia, jefe de la Sección Investigaciones: de él dependen todas las regionales del país. Desde su área se inician los procedimientos contra los sospechosos de evadir impuestos o lavar dinero.
Héctor Sartal, director de la Regional de Comodoro: fuentes muy seguras revelaron que Sartal había preguntado si había alguna manera de borrar de la lista al ex jefe de Estado. Los expertos le respondieron enseguida: las inspecciones y fiscalizaciones que ingresan al sistema no se pueden borrar y deben continuar hasta el final.
Leturia y Sartal se hospedaron en el Hotel Sehuen, en Rawson 160. Curien viajó el día anterior, desde Buenos Aires, con un grupo de asesores.Todos tenían la instrucción de guardar el secreto bajo cuatro llaves. Si se llegaba a filtrar que un grupo de "sabuesos" había aterrizado para hacerle un gran favor al nuevo Dueño de la Argentina, todos "volarían por los aires".
Además había otro problema: la cercanía de las elecciones legislativas. Kirchner iba a ser candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires. Habría sido un escándalo que se supiera que su dirección fiscal todavía se encontraba en Río Gallegos.
-Esto requiere de la máxima reserva -le escucharon decir a Curien sus subordinados.
Testigos presenciales revelaron que la entrada al estudio de Manzanares pareció una escena de la película Misión Imposible.
A Reinoso y Leturia los hicieron esperar en la antesala.
Mientras tanto, Manzanares, Curien y Sartal apuraban su café y revisaban papeles correspondientes a declaraciones juradas del grupo.Enseguida, la escena de Misión Imposible se transformó en un paso de comedia de Maxwell Smart, el Superagente 86, porque,

en plena reunión secretísima, llamó desde su zapatófono el propio Néstor Kirchner y le ordenó a su contador: casi a los gritos:
-Si hay que rectificar o corregir algo, se hace y punto. Pero de ninguna manera se llevan documentación del estudio. ¡Ni siquiera fotocopias, eh!
Se debe aclarar que los bienes de Kirchner son gananciales. Y que, por lo tanto, las declaraciones juradas de ambos (esposos) deberían ser idénticas. Las cifras fueron redondeadas para hacer más comprensible y amena su lectura. Estas son las curiosidades más importantes: De 2007 a 2008 la fortuna de los Kirchner aumentó 158 por ciento. Pasó de más de 17 millones a más de 46 millones de pesos.Su riqueza incluye 32 millones de pesos en depósitos bancarios, 17.5 en acciones de distintas sociedades, 4.700.000 en propiedades y un auto Honda CRV modelo 2007 tasado en 142.000 pesos.
Le adeudan casi nueve millones de pesos al Banco de Santa Cruz y un poco más de diez millones de pesos a distintos acreedores.
Entre las nuevas sociedades apareció Chapel S.A. Se trata de una "consultoría todo terreno" que tiene un dictamen de incompatibilidad planteado por la Dirección de Transparencia de la Oficina Anticorrupción (OA). La comparten Néstor, Cristina y Máximo. La OA le sugirió a la Presidente que no formara parte de ella. Se supone que un jefe de Estado tiene información privilegiada que no puede utilizar para hacer negocios. Lázaro Báez parecía tener datos sobre los futuros negocios que no fallaban jamás. Al parecer, Cristina ignoró la recomendación de la OA.
Desde 2002, cuando el entonces candidato a presidente Kirchner hizo pública su declaración por primera vez, hasta 2008, su patrimonio se incrementó dos mil por ciento.
La superrenta de Kirchner, según sus propios números, se debe a tres acciones: una, el dinero percibido por el alquiler del hotel de su propiedad, llamado Los Sauces y ubicado en El Calafate; dos, las impresionantes tasas de interés que logró para sus plazos fijos en pesos y en dólares; y tres, la venta de más de veinte mil metros cuadrados de terrenos fiscales que había "comprado" a precio de bicoca y de otros catorce inmuebles que tenía en Río Gallegos.

Fuente:http://www.clarin.com/suplementos/zona/2009/11/15/z-02041332.htm

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