Preso político. Penal Federal Nº 8. Jujuy
viernes, 12 de noviembre de 2010
Promoción de un Estado Genocida
Preso político. Penal Federal Nº 8. Jujuy
lunes, 8 de noviembre de 2010
ALEGATO DEL ALMIRANTE EMILIO MASSERA

“No he venido a defenderme.
Nadie tiene que defenderse por haber ganado una guerra justa. Y la guerra contra el terrorismo fue una guerra justa. Sin embargo yo estoy aquí procesado porque ganamos esa guerra justa. Si la hubiéramos perdido no estaríamos acá --ni ustedes ni nosotros--, porque hace tiempo que los altos jueces de esta Cámara habrían sido substituidos por turbulentos tribunales del pueblo y una Argentina feroz e irreconocible hubiera substituido a la vieja Patria.
Pero aquí estamos. Porque ganamos la guerra de las armas y perdimos la guerra psicológica. Quizás por deformación profesional estábamos absortos en la lucha armada; y estábamos convencidos de que defendíamos.
a
Y esa guerra psicológica no ha cesado. Lleva más de diez años golpeando la sensibilidad de la gente, ayudada por un extraordinario apoyo de la prensa. Era --y es—imposible contestar esos ataques porque, en primer lugar, es muy difícil encontrar los medios dispuestos a jugarse por la verdad cuando la correntada social avanza en sentido contrario; y en segundo lugar, porque no se han tergiversado solamente las palabras se ha tergiversado la convención social que le da a cada palabra un significado aceptable para todos.
Así parecería que la democracia era el terrorismo y los que combatíamos al terrorismo éramos los auténticos terroristas. Así hemos perdido el sentido de la palabra libertad que es un bien en sí mismo, independiente de que alguien intente arrebatárnoslo, y las usinas destinadas a la perversión de las ideas la han suplantado por la palabra “liberación”, que no supone un bien intrínseco, sino un bien coyuntural sujeto que alguien nos esté oprimiendo. Se da entonces por sentado que siempre estamos oprimidos a menos que, claro, estén los liberadores manejando el poder.

Cuando el enemigo se dio cuenta de que empezaba a perder la guerra de las armas montó un espectacular movimiento de amparo, inobjetable, del sagrado tema de los derechos humanos. Yo tenía muy buenas razones informativas para saber que se trataba de una guerra psicológica totalmente desprovista de buenos sentimientos, pero si algo me hubiera faltado para convencerme, aparece una satánica discriminación en los derechos humanos. Nunca, ninguna de las entidades beneméritas ni de las personas notables que alzan su voz por los derechos humanos, ninguna dijo nunca nada sobre las víctimas del terrorismo. ¿Qué pasa con los policías, los militares, los civiles que fueron víctimas -muchas veces indiscriminadas- de la violencia subversiva ?. ¿Tienen menos derechos o son menos humanos ?.
Esta sencilla observación que no hace falta demostrar porque ahí están los hechos, nunca fue objeto de la atención o al menos de la curiosidad de nadie y a esta altura es una especie de valor aceptado por la sociedad que la violación de los derechos humanos estuvo únicamente a cargo de los represores y que las víctimas de esas violaciones son únicamente terroristas de la guerrilla subversiva.
El asombroso silencio que hay en torno de esta monstruosa falsificación es suficientemente indicativo del grado de parcialidad que ostentan desde los dirigentes políticos hasta aquellos que deberían ser -por su investidura- profesionales de la imparcialidad, pasando por los jefes de los grupos de presión, siempre preparados para poner en la calle diez mil o veinte mil irracionales ululantes capaces de convencer a los poderes públicos de que ellos son la historia y ellas ya han dado su veredicto.
No le reprocho al fiscal el estilo con que ha desarrollado la acusación porque después de todo, el estilo es el hombre. Le reprocho sí, sus desagradables ironías sobre nuestros héroes, como en el caso del teniente Mayol. Alguien me dijo que era intolerable que se jugara al sarcasmo con nuestros muertos. Pero, ¿quiénes son nuestros muertos ?; ¿de quién son los muertos ?. Terminado el fragor de la guerra, todos los muertos son de todos, y nadie tiene derecho a hablar de ellos, sin el respeto que a cualquier hombre moral y civilizado debe inspirarle la dignidad intrínseca de la muerte, aunque más no sea, porque cada muerto es un testimonio tangible de la eternidad.

Cuando el enemigo se dio cuenta de que empezaba a perder la guerra de las armas montó un espectacular movimiento de amparo, inobjetable, del sagrado tema de los derechos humanos. Yo tenía muy buenas razones informativas para saber que se trataba de una guerra psicológica totalmente desprovista de buenos sentimientos, pero si algo me hubiera faltado para convencerme, aparece una satánica discriminación en los derechos humanos. Nunca, ninguna de las entidades beneméritas ni de las personas notables que alzan su voz por los derechos humanos, ninguna dijo nunca nada sobre las víctimas del terrorismo. ¿Qué pasa con los policías, los militares, los civiles que fueron víctimas -muchas veces indiscriminadas- de la violencia subversiva ?. ¿Tienen menos derechos o son menos humanos ?.
Esta sencilla observación que no hace falta demostrar porque ahí están los hechos, nunca fue objeto de la atención o al menos de la curiosidad de nadie y a esta altura es una especie de valor aceptado por la sociedad que la violación de los derechos humanos estuvo únicamente a cargo de los represores y que las víctimas de esas violaciones son únicamente terroristas de la guerrilla subversiva.
El asombroso silencio que hay en torno de esta monstruosa falsificación es suficientemente indicativo del grado de parcialidad que ostentan desde los dirigentes políticos hasta aquellos que deberían ser -por su investidura- profesionales de la imparcialidad, pasando por los jefes de los grupos de presión, siempre preparados para poner en la calle diez mil o veinte mil irracionales ululantes capaces de convencer a los poderes públicos de que ellos son la historia y ellas ya han dado su veredicto.
No le reprocho al fiscal el estilo con que ha desarrollado la acusación porque después de todo, el estilo es el hombre. Le reprocho sí, sus desagradables ironías sobre nuestros héroes, como en el caso del teniente Mayol. Alguien me dijo que era intolerable que se jugara al sarcasmo con nuestros muertos. Pero, ¿quiénes son nuestros muertos ?; ¿de quién son los muertos ?. Terminado el fragor de la guerra, todos los muertos son de todos, y nadie tiene derecho a hablar de ellos, sin el respeto que a cualquier hombre moral y civilizado debe inspirarle la dignidad intrínseca de la muerte, aunque más no sea, porque cada muerto es un testimonio tangible de la eternidad.
No he venido a defenderme. He venido como siempre a responsabilizarme de todo lo actuado por los hombres de
Pero, si el Tribunal necesita para eximir de responsabilidad a mis subordinados, a todos mis subordinados, que yo deba aceptar además que todas sus actuaciones fueron cumpliendo órdenes precisas que yo debiera haber impartido personalmente y en forma omnipresente lo acepto. Yo y sólo yo tengo derecho al banquillo de los acusados. Sentar a otros aquí sería como sentar a
Mi serenidad de hoy, proviene de tres hechos fundamentales. En primer lugar, me siento responsable pero no me siento culpable, sencillamente porque no soy culpable. En segundo lugar, porque no hay odios en mi corazón. Hace tiempo que he perdonado a mis enemigos de ayer, a mis flamantes enemigos que no han podido substraerse a la compulsión que estamos viviendo. Y en tercer lugar, porque estoy en una posición privilegiada. Mis jueces disponen de la crónica, pero yo dispongo de la historia y es allí donde se escuchará el veredicto final.
Casi diría que afortunadamente carezco de futuro. Mi futuro es una celda. Lo fue desde que empezó este fantástico juicio y allí transcurrirá mi vida biológica, ya que la otra, la vida creadora, la vida de la inteligencia, la vida del alma, se la entregué voluntariamente a esta veleidosa y amada Nación.
Sólo de una cosa estoy seguro. De que cuando la crónica se vaya desvaneciendo, porque la historia se vaya haciendo más nítida, mis hijos y mis nietos pronunciarán con orgullo el apellido que les he dejado”. -
domingo, 7 de noviembre de 2010
Consecuencias políticas de la muerte de Kirchner
El objetivo de ese breve artículo no es valorar el gobierno de K del 2003 al 2007, aunque si nos apuran sostenemos que fue mucho mejor para el pueblo en su conjunto que el de Alfonsín (1983-1989), de Menem (1989-1999) y el De
La muerte repentina sorprendió a todo el universo político, social y económico de Argentina, pues se perdió "la centralidad del poder" en nuestro país, de modo que no sólo los kirchneristas perdieron su conducción sino que Argentina "perdió poder", dado que al troncharse la centralidad del poder reducido a uno (reductio ad unum), en este caso K, el poder corre hacia o vuelve a distribuirse entre poderes menores ya constituidos (grupos de presión, lobbies, poderes indirectos, etc.).
Desde la designación a dedo por Duhalde en el 2003 como candidato a presidente hasta su muerte ejerció el poder en forma omnímoda. Así fue, habiendo otros nombrados, ministro de economía, interior, bienestar social, obras públicas, defensa, justicia, canciller, etc. Todos sus ministros (y los de su mujer) fueron simples colaboradores sin opinión ni voto. Designó, también a dedo, a su mujer como candidato a presidente para quedar, como un moderno Rasputín, detrás del trono y dejar a Cristina jugando el papel de títere. En definitiva, su poder llegó hasta donde llegó el capricho de su voluntad. Pero esta voluntad tuvo dos límites que K, astutamente, no transgredió, sino hubiera sido catalogado como tirano por el pensamiento políticamente correcto (vgr. Carta Abierta, Sarlo o Feinmann): a) no se meditó en política internacional o mejor aun no tuvo ninguna, aunque con él perdimos el contacto logístico con
Su discurso político en contra de los grupos concentrados como el diario Clarín, rascaba pero no donde picaba realmente.
Se manejó como lo hacen todas las personalidades autoritarias: fue duro con los débiles (
El vacío de poder que crea su muerte es significativo, pues ninguno de sus ministros (y los de su mujer) ha hecho política en estos últimos siete años, eso estaba reservado solo a él, que ejerció en ese sentido una implacable hegemonía personal. Cristina, a quien
Seguramente el Frente para
Esta pérdida de "la centralidad política" con la muerte de K arrastra un sin número de cuestiones vitales que van a afectar negativamente, primero al kirchnerismo , luego al peronismo y por último a la nación en su conjunto, pues entramos de lleno en la categoría de "Estados con soberanía limitada".
Nosotros no pedimos la resurrección de K sino que intentamos describir, dada la manera en como éste construyó y ejecutó el poder, las consecuencias políticas que se derivan de su muerte.
Si para algunos la muerte nos liberó del presidente más rico, voraz y avaro de la historia argentina, para otros esa misma muerte produjo un vacío de poder nacional que con todas sus fallas creó K y que tardará mucho en restaurarse.
No hay que esperar nada nuevo en la política argentina de los próximos años, no hay nada nuevo a la vista sino eadem semper idem (más de lo mismo). Si triunfan unos u otros ya sabemos a qué atenernos y qué esperar.
(*) Muchos amigos y compañeros me han conminado a que escriba sobre la reciente muerte de Kirchner pero me he resistido hasta ahora porque no quiero ganarme más enemigos de los que ya tengo. Es un asunto complicado pues si hablo bien van a decir que soy kirchnerista, cuando no lo soy, y si hablo mal van a decir que soy un gorila, cuando no lo soy. Además ha pasado muy poco tiempo y como dice el dicho francés il faut que le sucre attend (es necesario que la azúcar llegue al fondo de la taza de café y se detenga, antes de beberlo). Teniendo en cuenta estos reparos escribí este breve artículo.
Fuente: Tábano Consultora
jueves, 4 de noviembre de 2010
CHÁVEZ PROPUSO TRAER BRIGADAS JUVENILES
Las cosas comienzan a complicarse y
En este punto de la conversación Chávez sacó el tema de la gran concurrencia al velorio y del curioso porcentaje de jóvenes que se hicieron presentes. A esta altura de los hechos, la inteligencia venezolana lo había informado del costoso operativo montado para asegurar este punto del operativo desplegado por el Kirchnerismo. Sabía de los camiones y colectivos destinados a traer simpatizantes a Dicen que Crisitina se entusiasmó y que el análisis del tema abarcó otros aspectos internos de
Esto que comentamos es nada más que una parte del problema. El papel de Moyano como secretario general de
Cristina está perfectamente al tanto de éstos y otros pormenores. Así, nació la tarea anticipada encomendada a Héctor Timerman para insultar al vicepresidente de Esto generará enojosas reacciones por parte de quienes se sientan postergados y no se necesita ser de derecha, de centro o de izquierda para ejercer la lógica apetencia por los famosos sobres. Esto no es un simple tema adicional a este escenario donde se manejan, para la izquierda más afin a Cristina, su hijo Máximo que aunque parezca una exageración, pesa bastante en este esquema, el propio y mal hablado Timerman, Kunkel, Taiana, Eduardo Luis Duhalde y el reflexivo agente de inteligencia Horacio Verbitsky como figuras principales que posiblemente deberán intervenir para encontrar definiciones que también involucran a personajes menores, como el cariacontecido D'Elía, Pérsico y otros activistas más dependientes de los estílos crematísticos para jugarse en favor del progresismo.
Según algunos observadores, el gobierno - y el mismo Chávez - no ha medido adecuadamente lo que podría suceder con unos cuantos miles de jóvenes desatados e incomparables - hay que decirlo - con los que integraron al contingentes de más de un millón y medio de personas que fueron a pie en procesión a Luján. Las tensiones han subido a tal punto, que hay quienes aseguran que podría producirse la batalla inconclusa de Ezeiza que allí provocó la izquierda revolucionaria en 1973, cuando Perón volvió de España con Héctor J. Cámpora quien había sido electo presidente de
Por Carlos Manuel Acuña
martes, 2 de noviembre de 2010
También fue un gran defensor de la democracia

Hoy recibí un correo de Patricia Barrio desde patriciambarrio@hotmail.com. Por fin alguien me acusa de escribir mentiras.
Me acusa de escribir mentiras en la nota No hay muerto malo ni niño feo.
Su carta:
SEGURAMENTE LO QUE A CONTINUACION LE ESCRIBO NO LE INTERESE, HOY CON GRAN VERGUENZA LEI
VIVA
VIVA
Mi respuesta:
Patricia
Si Ud me acusa de escribir mentiras debe ser porque tiene pruebas de que Néstor Kirchner ha sido un activo militante de la guerrilla montonera.
Debe ser porque tiene pruebas de los numerosos habeas corpus y alegatos presentados por Néstor Kirchner en defensa de los perseguidos por la “dictadura militar”.
Debe ser porque tiene pruebas del origen de la fortuna de Néstor Kirchner que desvirtúa toda sospecha de que haya esquilmado a pequeños propietarios abusando de la circular 1050.
Debe ser porque tiene pruebas de que Néstor Kirchner fue presidente durante 48 meses, como establece
Debe ser porque tiene pruebas de que Néstor Kirchner no repartió subsidios e indemnizaciones indiscriminadamente a terroristas y familiares, entre otros a Hebe de Bonafini, compulsiva libradora de cheques sin fondos.
Debe ser porque tiene pruebas de que Néstor Kirchner en reiteradas oportunidades ha rendido homenajes a las victimas del terrorismo subversivo.
Debe ser porque tiene pruebas de que Néstor Kirchner no tuvo nada que ver con la persecución deque fue objeto Monseñor Baseotto.
Debe ser porque tiene pruebas de que Néstor Kirchner se ha manifestado públicamente contra el aborto y contra el Matrimonio entre personas del mismo sexo.
No creo que pueda demostrar nada de esto.
Entonces, ¿Cuál es mi mentira?
No es este el primer mensaje que recibo criticando mi supuesto odio.

La carta
Me llegó tu artículo y tu blog por mail, a través de un amigo. Te advierto que yo nunca fui Kirchnerista, pero realmente me parece lamentable lo que pusiste en él.
No puedo dejar de contestar a una persona (vos) que hace alarde de Dios,
Por sino sabes, el rencor y el odio, enferma y mata. Por eso el mundo está como está. Por gente como vos que lo único que hace es hablar mal del prójimo en vez de perdonar. Todos tenemos nuestras luces y nuestras sombras, en mayor o en menor medida. Tenemos que tener la capacidad de saber perdonar, aún a aquellos que no piensan como uno. Si hablas de esta manera de K, no me quiero imaginar lo que debes pensar de Hitler, Videla, Massera, violadores, asesinos, pederastas, y otras tantas calamidades que han pululado y pululan sobre nuestro planeta.
Aprendé a perdonar, no a injuriar. Enarbolá la bandera del amor y no del odio. Que Dios se apiade de tu alma. Pensalo.
Raquel P. Marrodán
Raquel
Hace muchos años, un sacerdote me enseño a perdonar. Desde entonces soy muy feliz. Porque al aprender a perdonar, aprendí a no odiar.
Pero no por eso voy a dejar de criticar y condenar las conductas que considero repudiables. Y me pregunto: ¿Vos que hacés? A los violadores, asesinos, pederastas: ¿Los elogias? ¿Los recibís en tu casa? ¿Te resultan indiferentes?
No es este el primer mensaje que recibo criticando mi supuesto odio.
No me acusan de mentir. Y si es verdad lo que digo ¿Por qué me castigan?
Orlando Agustín Gauna
lunes, 1 de noviembre de 2010
Aída Lamas
Ud. me juzga por juzgar.
He recibido un correo electrónico desde la dirección cenerentola@live.com.ar, de quien firma como Aída Lamas.Me critica por criticar al finado Néstor Kirchner, aún casi caliente.
Gauna:
Es usted cristiano? Es usted católico? Yo si lo soy, y como Jesús me enseñó a poner la otra mejilla pues la pongo y sabe porqué, simplemente porque no tengo intereses personales disfrazados de credo o de patriotismo. Es vergonzoso que ante un ser humano fallecido al que solo Dios Nuestro Señor sabrá como juzgar y seguramente con mucha más clemencia que nosotros, usted esté erigiendose en juez absoluto. No soy Kischnerista porque no tengo las mismas ideas ni las mismas conductas, pero sentiría verguenza de mi misma si juzgara a un muerto aún casi caliente con tanta impiedad.
Gauna, no será usted mismo o familiar del famoso aviador Gauna que en
Quien no se detiene ante la muerte, no se detiene ante nada, golpeese el pecho y diga por mi culpa, por mi gran culpa, por mi grandísima culpa...un pasado nefasto que nos condena a todos a este presente incierto y a un futuro aún peor. Nada sucede en la vida porque si, la vida es una concatenación de hecho y los que nos sucede hoy es el fruto de un ayer tremendamente injusto, dramático, sectario y excluyente.-
Con Kischner o sin Kischner no espere tener futuro en nuestra Argentina, una Argentina en la que Monseñor Bergoglio ofrece su mano generosa, en la que los bien nacidos guardan silencio no por hipócritas que no lo somos, si por educación, por moral, por el respeto que nos enseñaron nuestros ancestros. Me pregunto su usted le hubiera dicho a Kischner en su cara lo que pensaba de él? Yo si lo hago, ante el más encumbrado le digo las cosas en la cara, cuando tienen poder y me pueden contestar. Me remito a un sumario que le hice a un Director General del Ministerio de Salud Pública y lo gané tan solo con la verdad y tenía 19 años y me enfrenté y sabe porqué porque ese valiente me acusó de peronista y me echó de mi puesto de trabajo, era jugar al gato y al ratón, y como simple ratón revertí la situación y fue el (Dr.Antonio Molinari) quien fué exonerado por el Ministro de Salud Pública (no peronista).-
En definitiva usted me dá lástima. No son los muertos los que en dulce calma la paz disfrutan de la tumba fría, muertos son los que llevan muerta el alma y viven todavia. No son los muertos, no, los que la luz reciben sobre sus despojos yertos, los que muerton con honra son los vivos los que viven sin honra son los muertos...
Deje a Kischner descansar en paz y que Dios sea el que lo juzgue y juege limpio si tiene intereses políticos a futuro...
Aída Lamas

Aída Lamas
Dice poner la otra mejilla como Jesús le enseñó. Pero sin que yo le haga nada a Ud., me castiga con sus expresiones.
Me acusa de erigirme en juez absoluto y Ud. como juez absoluto me juzga, por suerte no tiene que sentir vergüenza ya que a Dios gracias, no estoy muerto.
Más aún, pretende juzgarme y condenarme por portación de apellido. Yo desconocía que un “famoso aviador Gauna” bombardeara
En mi blog, escribo mis opiniones, El blog lleva mi nombre y apellido, está mi foto, mi correo electrónico, y en muchas notas que circulan por Internet figuran mi domicilio y mi número de documento.
No empecé a escribir sobre Kirchner luego de su muerte. Y le aseguro que a veces siento miedo por las represalias que podría sufrir por parte de los sicarios de este sujeto. Pero sigo escribiendo.
Ud. se jacta de haberle hecho un sumario a quien la echó de su empleo. Luchaba en defensa de su “quintita”.
Al “finado” Kirchner lo denuncié ante el Tribunal electoral de Santa Fe, cuando hace tres años vino a esta Provincia y como Presidente de
También en su momento denuncié penalmente al entonces Gobernador Jorge Obeid, por detener arbitrariamente a un Jefe policial. Tampoco defendía “mi quintita”. Denuncié penalmente a los dos últimos intendentes de
Ud. me juzga y me condena por que yo juzgo a los demás.
El Jesús al que Ud. alude, creo que es el mismo que echó a latigazos a los mercaderes del templo.
Ud. ¿guardó silencio o se manifestó contra el aborto?
¿guardó silencio o se manifestó contra el matrimonio entre personas del mismo sexo?
¿Guardó silencio o se manifestó contra las vándalas que dieron tan deplorable espectáculo en Paraná durante el XXV encuentro Nacional de mujeres?
Le ruego que me juzgue y me critique todo lo que guste. Yo lo publicaré como una opinión más. A mi edad, no tengo intereses políticos a futuro.
Y le reitero mi pedido sobre la bibliografía donde puedo encontrar referencias del “famoso aviador Gauna”. Una de esas es familiar mío. Y cualquiera sea su delito no negarle parentesco.
Atentamente.
Orlando Agustín Gauna
domingo, 31 de octubre de 2010
Nota de la Agenda de la Viuda
Apenas vio el cajón salir de la rosada… debe haberse decidido.
No es esto información. Es lógica pura de quien esto escribe.
Puedo equivocarme… pero me animo a pronosticar lo siguiente:Para ella resulta ahora… imprescindible, urgente e imperioso presentarse como candidata a su reelección. No tiene opción. Lo único que verdaderamente no puede esquivar ahora… es ser candidata.

Y debe hacerlo… lo antes posible. Acaso en su primer discurso.
Dirá, seguramente, que lo hace como un homenaje a su marido muerto, que es un compromiso personal…. incluso puede llegar a decir… que él mismo, se lo pidió la noche antes de morir.
En fin… cualquier cosa será buena.
Pero no tiene salida alguna. Es taxativo:
O es candidata, o cae fulminada por la inconsistencia política y por la diáspora de miles de mercenarios que van a salir huyendo si acaso no se les muestra cierto ticket de seguridad mínima… como para suponer que seguirán enganchados en ese trencito de la felicidad… que les fabricó el matrimonio con el objeto de derramar los impuestos salvajes sobre la base social. Esa base que puede vender muy baratos sus votos.

La sustentabilidad, la gobernabilidad, la continuidad mínima y la única posibilidad de supervivencia hasta octubre del 2011… es ser candidata.
El partido justicialista oficialista, que es esa liga venal de gobernadores e intendentes, prendidos a la chequera….tiene un único modo de recibir una señal de atención clara:
Verla y oírla… con el dedo admonitor… y diciendo:

Ella… sin duda se halla atravesada por el odio nacido en suponer que su socio, se murió por culpa de las amarguras del agro y la 125, o por culpa de Cleto Cobos o de
El único gesto puro de la población, que podría haber sido… dejarlo que sea espontáneo,… fue contaminado por ese odio que la embarga.
Entonces pues… no hubo espontaneidad alguna.
Movilizaron.
En efecto: movilizaron igual que para una fiesta…, ni los muertos son la excepción para estos crápulas.
Le movilizaron la claque, las lloronas y las bandas de los que tienen como medio de vida algún plan social. Miles fueron llevados en micros.

Quien esto escribe, se ha ocupado de contabilizar micros y viandas en toda la zona ubicada en derredor de
Ella no ignoraba en absoluto todo eso.
Otro gesto de odio que se vio florecido en su aparente desdén, fue cuando ella no quiso impedir, haciéndose la distraída… la rechifla sectaria que se producía cada vez que ingresaba al salón velatorio, un opositor.
Y no es cierto que a Alfonsín junior… no lo chiflaron.
A él le toco menos. Pero la silbatina se oyó por doquier.
Ni hablemos de lo que cantaban en el cortejo. Ni hablemos de lo que le gritaban a la gente que no aplaudía.
Son sectarios, manipuladores, inescrupulosos y también absolutamente irreverentes con la muerte. Son la mezcla química más tóxica y peligrosa de la política de los últimos tiempos.
Y están dispuestos a hacer llover arsénico con tal de dejar armado el mito de la viuda. Van a postularla a empellones y van a encontrarse con que ella está bien dispuesta… y que no necesita ningún espoleo para ello.
Ni siquiera respetan el a.b.c. del formato de la muerte.
Y eso ha de ser, seguramente… por cuanto saben que para compensar una falta absoluta de merecimientos… es necesario amplificar, hasta el nivel de farsa, el ritual simbólico por los que ya no existen.
Por Lic. Gustavo Adolfo Bunse
gabunse@yahoo.com.ar
Fuente: Tábano Consultora
viernes, 29 de octubre de 2010
LA EXAGERACIÓN DE LA MUERTE
Una cosa es sentir respeto por una muerte.
Puede sentirse eso… hasta por el deceso de un animalito, de un caballo, de un perro o de lo que sea. Queda claro hasta allí.
Pero otra cosa muy distinta, es la aceptación fácil del boato y la participación banal en los homenajes póstumos.
En suma, la complicidad con las honras fúnebres hacia alguien que, no sólo no las merece, sino que hubiese sido preferible que se quede en este mundo a rendir cuenta bien detallada de sus tropelías.
Este último pensamiento, mirado con cualquier cristal, no vulnera en absoluto el respeto por la muerte… como episodio humano aislado.
No.

Estoy diciendo aquí que las honras fúnebres son, en esencia, un camino hacia el bronce que no cualquiera debería merecer y que, tanto en su manufactura cuanto en su desarrollo, pueden inducir a una enorme confusión para escribir unas páginas de la historia con tinta falsa.
La honra fúnebre es una versión exponencial del respeto… Es una exageración ritual de los símbolos, tan explícita y abierta, que contiene la trampa ingénita de enmascarar los verdaderos merecimientos.
La famosa frase “se podía estar de acuerdo con él o no… pero fue un tipo que hizo esto o hizo aquello…”, expresa un sofisma terrible y una farsa enciclopédica… armada, sin dudas, para torcer la atención hacia los temas ideológicos.
Pues no señor. Eso es inadmisible en esos términos.
Quien esto escribe no tenía una diferencia ideológica con el muerto.
Tenía una diferencia abismal en los códigos morales.
A un ex presidente le corresponde un protocolo de formalidades en sus exequias, pero no a cualquier ex presidente… y nunca jamás el riguroso diseño de las mismas puede soslayar ni la inmoralidad ni las conductas delictivas imposibles de ser explicadas ni juzgadas.
Hay un juez… de muñecas quebradizas… que debería dar gravísimas explicaciones sobre su lenidad inaudita. Y seguramente sobre su presurosa cancelación de procesos que… ahora… le permiten respirar tranquilo por haber obliterado la justicia.
Antes de honrar a un general romano muerto quien había ganado dos batallas cruciales para el Imperio, el Senado recordó los sobornos que quiso repartir un día para lograr los favores de ese alto cuerpo y lo mandaron entonces al cementerio de los basurales que había cerca del Lago Trasimeno.
No se trata aquí de no coincidir ideológicamente con el muerto.
Se trata de las cuentas pendientes con la justicia… que el muerto deja.
Y del negro manto de mentiras que pretende tenderse sobre su partida.

Un “político de raza” como se lo rotula ahora, no fabrica las trapacerías ni propicia la cadena de traiciones plenamente abarcativas de los cuatro recintos del noveno círculo del infierno.
Un político de raza tiene, como herramienta, la nobleza… y la más pura pristinidad. No la deshonestidad, el rencor ciego y el ocultamiento vergonzante de sus vicios.
Por lo tanto, me permito disentir enérgicamente aquí, del enfoque torpe que veo extenderse por doquier en esta verdadera exageración de una muerte que… como quiera que sea debidamente respetada… no merece, en lo absoluto… mayores horizontes laudatorios ni mejores honras… que aquel basural… del Lago Trasimeno.
Por: Gustavo Adolfo Bunse
gabunse@yahoo.com.ar
